Por Priscilla Melannie Morales Ampuero
Sin lugar a dudas, la Inteligencia Artificial (IA) ha reconfigurado el panorama de las prácticas de marketing y publicidad, introduciendo una capacidad de personalización y predicción de las preferencias del consumidor sin precedentes. No obstante, esta eficiencia tecnológica genera una serie de desafíos jurídicos complejos, especialmente en la intersección de la publicidad engañosa, la oscuridad algorítmica y la potencial manipulación del comportamiento decisorio del consumidor.
El problema de la injerencia de la IA en la publicidad y los riesgos para el consumidor
En la actualidad, las empresas utilizan una variedad de herramientas de IA para diseñar campañas publicitarias más persuasivas, rápidas y dirigidas, que si bien optimizan la competitividad empresarial, introducen riesgos que comprometen la libertad contractual y la autonomía del consumidor. Entre estas herramientas se encuentran los modelos generativos capaces de crear textos, imágenes o videos; sistemas de segmentación automatizada; algoritmos de recomendación; y chatbots inteligentes. Si bien el uso de estas tecnologías puede aumentar la competitividad, también su uso indiscriminado puede introducir riesgos que, en su momento, deben ser analizados de manera integrada:
Estos modelos generativos pueden crear imágenes, testimonios o videos que aparentan ser reales pero que muchas veces son completamente ficticios. Estas piezas, conocidas como contenido ficticio pueden inducir percepciones falsas sobre las características o el rendimiento de un producto, distorsionando así la decisión de compra del destinatario. El hecho es que, en muchos casos el consumidor no sabe si un anuncio fue generado por IA, qué datos personales se utilizaron para dirigirse a él o qué lógica sigue el algoritmo que personaliza dichos mensajes. Esta falta de claridad y transparencia incrementan la asimetría informativa entre el proveedor y el consumidor.
Ante este nuevo escenario, el Derecho Digital y el Derecho Comercial se encuentran en la obligación de articular mecanismos robustos que preserven la autonomía del consumidor, garanticen la veracidad informativa y tutelen la lealtad comercial en el entorno digital.
Un Marco Jurídico Aplicable: Adaptación de la Ley N° 453
Aunque la legislación boliviana sobre protección al consumidor fue promulgada con anterioridad a la masificación de la IA, sus principios rectores ofrecen una base para la defensa de los derechos en el entorno digital.
Derecho del Consumidor y el Deber de Diligencia
La Ley General de los Derechos de las Usuarias y los Usuarios y de las Consumidoras y los Consumidores (Ley N° 453) establece el derecho a la información veraz, suficiente y oportuna, así como la prohibición de publicidad engañosa o abusiva.
Derecho Comercial y Competencia Desleal
Las normas que rigen la competencia prohíben métodos que generen confusión o distorsión del mercado. Las campañas publicitarias generadas por IA que se sustentan en el engaño, la ocultación de información esencial o la promoción de hechos irreales, sin advertencia explícita, configuran una forma de competencia desleal.
El camino a seguir: Propuestas Regulatorias y el Tránsito Hacia la Gobernanza Algorítmica
Ante la insuficiencia de la normativa tradicional para enfrentar los riesgos sistémicos de la IA, se requieren nuevos lineamientos que equilibren innovación tecnológica y protección legal:
Es cierto que la inteligencia artificial ha generado mecanismos sofisticados de influencia masiva que superan la capacidad actual de respuesta de la regulación tradicional. Para asegurar un entorno digital que sea simultáneamente seguro, transparente y leal, se requiere una actualización normativa fundamental que incorpore reglas específicas para la publicidad asistida por IA y establezca sistemas claros de responsabilidad. Solo mediante esta adaptación equilibrada, el ordenamiento jurídico podrá garantizar que la IA sea un catalizador de progreso y no un vehículo de manipulación o engaño para el consumidor. Las autoridades competentes deben prestar atención a esta nueva realidad, consolidar las mejores alternativas de regulación efectiva ante el uso de la IA en la publicidad, esto con el fin de brindar protección efectiva al consumidor y contar con normativa acorde a los retos que plantea este nuevo entorno digital.